Malos consejos

4 de abril de 2009 — Darío Ferrer

Tuve la oportunidad de leer parte del libro “Las 48 leyes del poder” de Robert Greene. En pocas palabras, la obra consiste en una serie de consejos prácticos para sobrevivir en un sistema corrompido por el individualismo, la ambición desmedida y demás bajezas personales que embargan al común de los humanos actuales.

Estas “48 leyes” son:

  1. Nunca le haga sombra a su amo
  2. Nunca confíe demasiado en sus amigos; aprenda a utilizar a sus enemigos
  3. Disimule sus intenciones
  4. Diga siempre menos de lo necesario
  5. Casi todo depende de su prestigio; defiéndalo a muerte
  6. Busque llamar la atención a cualquier precio
  7. Logre que otros trabajen por usted, pero no deje nunca de llevarse los laureles
  8. Haga que la gente vaya hacia usted y, de ser necesario, utilice la carnada más adecuada para lograrlo
  9. Gane a través de sus acciones, nunca por medio de argumentos
  10. Peligro de contagio: evite a los perdedores y los desdichados
  11. Haga que la gente dependa de usted
  12. Para desarmar a su víctima, utilice la franqueza y la generosidad en forma selectiva
  13. Cuando pida ayuda, no apele a la compasión o a la gratitud de la gente, sino a su egoísmo
  14. Muéstrese como un amigo pero actúe como un espía
  15. Aplaste por completo a su enemigo
  16. Utilice la ausencia para incrementar el respeto y el honor
  17. Mantenga el suspenso. Maneje el arte de lo impredecible
  18. No construya fortalezas para protegerse: el aislamiento es peligroso
  19. Sepa con quién está tratando: no ofenda a la persona equivocada
  20. No se comprometa con nadie
  21. Finja candidez para atrapar a los candidos: muéstrese más tonto que su víctima
  22. Utilice la táctica de la capitulación. Transforme la debilidad en poder
  23. Concentre sus fuerzas
  24. Desempeñe el papel de cortesano perfecto
  25. Procure recrearse permanentemente
  26. Mantenga sus manos limpias
  27. Juegue con la necesidad de la gente de tener fe en algo, para conseguir seguidores incondicionales
  28. Sea audaz al entrar en acción
  29. Planifique sus acciones de principio a fin
  30. Haga que sus logros parezcan no requerir esfuerzos
  31. Controle las opciones: haga que otros jueguen con las cartas que usted reparte
  32. Juegue con las fantasías de la gente
  33. Descubra el talón de Aquiles de los demás
  34. Actúe como un rey para ser tratado como tal
  35. Domine el arte de la oportunidad
  36. Menosprecie las cosas que no puede obtener: ignorarlas es la mejor de las venganzas
  37. Arme espectáculos imponentes
  38. Piense como quiera, pero compórtese como los demás
  39. Revuelva las aguas para asegurarse una buena pesca
  40. Menosprecie lo que es gratuito
  41. Evite imitar a los grandes hombres
  42. Muerto el perro, se acabó la rabia
  43. Trabaje sobre el corazón y la mente de los demás
  44. Desarme y enfurezca con el efecto espejo
  45. Predique la necesidad de introducir cambios, pero nunca modifique demasiado a la vez
  46. Nunca se muestre demasiado perfecto
  47. No vaya mas allá de su objetivo original; al triunfar, aprenda cuándo detenerse
  48. Sea cambiante en su forma

Quizás sea yo el idealista o “poco capacitado” para adaptarme a la época actual, pero no me imagino a mí mismo -por ejemplo- “aplastando por completo” a otro ser humano, o aconsejándole a mis hijos que “jueguen con la necesidad de la gente de tener fe en algo, para conseguir seguidores incondicionales”.

No creo que la podredumbre de este mundo se solucione agregando más podredumbre, además del hecho de que con cada daño que se hace, se agrega otra capa más de coraza al alma.

Sin embargo, he podido notar la batalla carnicera que se desarrolla a diario en el ridículo mundo de los empleados a sueldo, donde tienen que forzar sonrisas y actitudes, o cambiar tonos y miradas según el payaso o payasa que se tenga al frente. Peleas silenciosas de secretarias, chismes, envidia, soslayados, stress e hipocrecía, todo dentro de cuatro paredes y aire acondicionado durante 8 horas diarias.

Desde dicho enfoque y basándome en la teoría de que resulta poco probable que un modo de vida tan miserable pueda ser de agrado para alguien, es muy posible que el grueso de los oficinistas asalariados de este mundo se hayan planteado repetidas veces un cambio en el modo de vida laboral, o al menos palpar de una vez por todas los beneficios de los jalones de bola que frecuentemente le dan a sus respectivos jefes. “Arme espectáculos imponentes” o “descubra el talón de Aquiles de los demás” podría ser un buen consejo para quien desde hace tiempo anhela más que nada en la vida ascender a “oficinista 2″ y tiene varios competidores a su lado que comparten la misma pasión, o para aquél jefe de departamento que por nada del mundo se dejará desplazar por el “ambicioso” jovenzuelo que invirtió 12 años de su vida en profesionalizarse debidamente y conquistar uno a uno los 700 cargos necesarios para llegar a la gerencia.

No niego que el asalariado pudiese encontrar en este libro una invaluable ayuda para librarse de algunos estorbos mientras se dedica a llamar poderosamente la atención de su supervisor inmediato. No obstante, se trata de un mundo del cual me limito a teorizar e ironizar, ya que -con todo gusto- sólo puedo observarlo desde lejos, cuando voy a visitar a algún cliente o amigo en su oficina. Ya éstos me contarán qué se siente “mostrarse más tontos que sus víctimas”, “ser cambiante en su forma” o “hacer el papel del cortesano perfecto” y qué tal les ha resultado.

Mientras tanto me sigo conformando con algunas reglas propias y simples que he aprendido con mis pasos por la vida como “sé un tipo íntegro”, “sé sincero en todo momento”, “el mundo es como lo haces, no como te lo imponen”, “preocúpate honestamente por los demás y ayúdalos”, entre otras, las cuales están muy lejos de haber representado obstáculo alguno para el cumplimiento de mis objetivos a todo nivel. Celebro mis victorias y aprendo de mis derrotas, pero no ocupo ni un segundo de mi tiempo en perjudicar a alguien sólo porque cometió el pecado mortal de atravesarse en mi camino. En mi opinión el señor Greene tiene un punto de vista ruin de la vida, pero lo que más me invita a la reflexión es el hecho de que muchos otros mortales aprueban sus ideas al punto de convertir su escrito en un “best-seller”.

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Publicado en Notas. 3 Comentarios »

3 comentarios

  • Marco dijo:
    28 de noviembre de 2009 a las 2:04 am

    No habla de moralidad,es un libro practico y util que leere en cuanto pueda.Ni usted ni yo con este comentario podemos cambiar la prostitucion que sale en la telivision ni los 700 cargos por encima nuestro.Es una guia contra los ruines.Y en el fondo es una buenisima descripcion del poder.Recuerdo que en una ocasión mi padre, que vive en Rumania, se quejaba de los rumanos, diciendome,”se dejan follar por el gobierno,no luchan por sus intereses,no han tenido en su vida ningun empeño en revolucion y son tan moldeables como la plastilina.”Yo,pensé que exageraba y lo hacia,no se referia ni a todos los rumanos,y no era una critica que pudiera ser lanzada solo contra ellos.Pero yo pienso que este tema no cabe tanta moralidad.Creo que si hay alguien dispuesto a ser follado hay que follarselo.Perdón por mis términos.

  • claudia santiesteban hernandez dijo:
    25 de febrero de 2010 a las 7:22 pm

    yo tengo una enemiga por mis espaldas y hasta le tengo
    y me quito a angel eso me da miedo y siento un temor de ella
    quisiera hacerle alogo que lede miedo un dia me va a pagar por todo que me dijo es la ultima vez si me haces algo que mato de verdad

  • Darío Ferrer dijo:
    26 de febrero de 2010 a las 6:46 pm

    Oye, mejor tómate un tecito de hojas y relájate un poco. Sólo leerte da escalofríos.

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